CAPÍTULO 35: Lirios
Bárbara
De rodillas frente al inodoro, sus manos se aferraban a los bordes del frío porcelanato, temblando como si algo en su interior estuviera desgarrándose.
Sintió su estómago convulsionarse de nuevo, incluso aunque ya no quedaba nada por expulsar. El ácido quemaba su garganta, dejándole una sensación áspera y punzante que se extendía hasta su nariz. Su cabello, húmedo por el sudor, se pegaba a su frente y sus mejillas. Cerró los ojos con fuerza mientras nuevas arcadas la