Mundo ficciónIniciar sesiónPOV LYRA
Llego a mi edificio con el cuerpo todavía cansado, pero el pecho extrañamente ligero. Kael baja primero y me abre la puerta del coche. El gesto es simple, casi cotidiano, y aun así me desarma. Me acompaña hasta la entrada, se detiene justo antes del umbral.
No sé por qué no cruza.
No me lo dice. No lo pregunto.







