Mundo de ficçãoIniciar sessãoJosué
—Enano... —le hablé, pero él ni me volteó a ver.
—¡Déjame! —dijo con voz cortada.
—Enano, ¿estás llorando? —me arrodillé para quedar a su nivel.
—¡Que te importa! —decía mientras que con sus manitas cubría su rostro.
—Chaparro, perd







