Encerrados en el ascensor.
Más tarde espero en mi puesto con unas zapatillas que me prestó Malena la señora de limpieza mientras traen mis zapatos. Media hora después llega Connor. Me entrega una caja con unas zapatillas nuevas. Lo miro con un gesto curioso.
—El señor Mackenna me ordenó que lo hiciera así —Lo miro con desconfianza.
—No hacía falta, mis zapatos solo requerían arreglos. Son nuevos—No quiero recibir nada de ese hombre.
—Dijo que se lo descontaría del sueldo de esta semana—suspiro. Vaya, tanta amabilidad