El exuberante vestido blanco.
Cuando salí de ese ascensor, algo había cambiado en mi. Nunca antes había experimentado después de lo de Thomas esa sensación tan especial que recorrió mi cuerpo desde que tomó mi mano. Es que no fué solo su roce, fue ese algo más que sentí. Su mano me sujetó por un instante y de alguna forma entendí que quería dejarla allí junto a la mía. Entonces empiezo a cuestionar mis ideas de ser madre soltera por siempre. ¿ Por qué debería negarme la oportunidad de volver a sentir? Caray, Robert empieza