Guillermo
Dos meses habían pasado, mi hijo ya tenía diez semanas, estábamos a un mes para casarme por la iglesia con el amor de mi vida. Hoy quedamos de hablar con el padre Castro para acordar las fechas en las que podemos conectarnos para iniciar el curso matrimonial, lo empezaremos virtual y terminará presencial. A las tres de la tarde, y será aquí en la oficina.
Todo este tiempo hemos creado en un cuento de hadas, he de suponer que el amor era así, y sobre todo porque experimentamos el vivir