María Constanza
Me terminé de vestir, tenía hambre, iba a mirar que me preparaba, y debía enfrentar la vergüenza. Pero lo cierto fue que sentí todas las señales en el ambiente de que iba a besarme. Sin embargo, solo era ilusión mía. —puse mis manos en mis mejillas para enfriarlas un poco.
Su habitación estaba abierta, en ese momento sonó un celular en mi cuarto, me regresé y sonaba desde el saco que seguía en la cama. Lo tomé y con el aparato sonando salí a buscarlo en el inmenso apartamento. V