María Constanza
Por la virgencita del Carmen, como dice mi nana. Este hombre era una escultura, y por tonta me sonrojé al verlo. Menos mal se fue, ayer decidí no darle mente y aceptar que nunca tendré nada con él, y hoy se me presenta así, mi cuerpo que nunca había sentido este tipo de sensaciones se encendió y agitó.
Ingresé a la cocina para tomar un poco de agua y cuando me calmé comencé a empacar nuestro almuerzo… «Mi niña, me alegra que te gusté la cocina. No sabes el amor que se puede dar