CAPÍTULO 20
—Hay que comenzar de nuevo, Augusto —dijo Carlos, rompiendo el silencio que solo el rugido del mar se atrevía a desafiar— No queda nada aquí.
Augusto no respondió de inmediato. Sus ojos estaban fijos en el vaivén de las olas, buscando en el agua una respuesta que sabía que no encontrar