CAPÍTULO 5
Augusto subió a la suite presidencial, un refugio de techos altos y ventanales que ofrecían una vista panorámica de la ciudad que pretendía conquistar. Al entrar, se quitó la chaqueta y la arrojó sobre un sillón de cuero. Se acercó al mueble bar, sirviéndose un whisky puro. El tintineo de