— Abuela, el abuelo acaba de salir del hospital. Creo que debemos ir despacio. La clínica no se va a ir a ninguna parte.
— Ya veremos, ya veremos. —Matilde bostezó discretamente—. Pero me alegra que hayas encontrado a alguien así, hijo. Alguien real.
Alexander sintió un nudo en la garganta. "Real".