— Es probable. Lo heriste en su orgullo de hombre, que es la parte más frágil de Rodrigo. Saber que su mujer le robaba porque lo consideraba un inútil es un golpe difícil de perdonar.
— No quiero perderlo —sollozó Elisa, rompiéndose finalmente—. No quiero perder a mi familia. Sé que he sido frívola.