Mundo ficciónIniciar sesiónEl martillo de la Jueza Méndez finalmente restauró algo parecido al orden en la sala, aunque el zumbido de la tensión todavía vibraba en el aire como la electricidad antes de una tormenta. Ella se sentó en el estrado de testigos, con las manos de ella apretadas tan fuertemente en el regazo de ella que podía sentir las uñas de ella cavando medias lunas en las palmas







