CAPÍTULO TREINTA Y UNO

Se les había asignado cuartos en el piso de arriba, pero las chicas decidieron compartir una. Después de que se dieran una ducha y se cambiaran de ropa, bajaron todos al comedor, William había llegado y les dio la bienvenida de la mejor manera posible. En la tarde cuando se había enterado de que Christian hiciera viajar a unos cuantos médicos a su casa sin consultárselo, tuvo una pequeña discusión con él que no terminó muy bien, aunque la madre intentara apoyar a su hijo.

—¿Por qué te importa t
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