CAPÍTULO 37
Separándose un poco de ellos, Ava les sonrió al tiempo de secarse las lágrimas con el dorso de la mano.
–Espero que les guste la comida –señaló Luca.
–La temperatura del ambiente está perfecta –indicó Leo.
–¿Está bien así el volumen de la música? ¿Les permitirá conversar? –preguntó Lía.
–Gracias –fue lo único que pudo decir Ava, quien, aparte de sorprendida, también se sentía descolocada, sin saber qué hacer o decir.
–Todo