Los días posteriores a esa consulta médica tan reveladora marcaron, para Emma, un punto de inflexión genuino en su propia relación consigo misma. Sentía, con una claridad emocional que jamás había experimentado con esa intensidad anteriormente, que finalmente había logrado internalizar completamente algo que racionalmente comprendía desde hacía tiempo, pero que emocionalmente todavía necesitaba consolidar por completo, su valor como persona jamás dependió, ni dependería jamás, de ningún estánda