Emma no pudo contener la necesidad de confrontar a Luca esa misma noche, sintiendo que la incertidumbre sembrada por esa carta anónima amenazaba con corroer la confianza que ambos habían construido con tanto esfuerzo durante los últimos meses. Lo encontró en su despacho, revisando los últimos detalles logísticos antes de la inauguración programada para dos días después.
—Necesito preguntarte algo, y necesito que seas completamente honesto —dijo Emma, colocando la carta anónima sobre su escritor