Mundo ficciónIniciar sesiónDANTE
Estaban todos mis hombres de confianza reunidos en la sala donde se acostumbra a llevar las juntas. El único que faltaba era Edgardo, ya que aún estaba en recuperación. Leo y Enzo, habían llegado hace unas horas, y ese era otro de mis enfados.
―Ya quita esa cara de aguafiestas, que nos amargas la tarde con solo verte ―dijo Leo, en un tono burlón.
No sé para que demonios habí







