Me dejé llevar por el deseo carnal de poseer a la mujer que se encontraba debajo de mi cuerpo y no era nada complicado, ella sonreía y gemía a la vez, también se estaba entregando a mí por deseo, por nada más que la pasión pura de poseernos.
—Eres hermosa. —mencioné devorando sus labios, lo único que deseaba era hundirme una y otra vez dentro de ella, de distintas maneras y sabía, por sus movimientos de cadera contra mi cuerpo, que ella también lo quería, también lo deseaba.
—Acuéstate. —dijo e