Ivonne Wilson
—No, no lo estaría, simplemente tendrías que acatar mis reglas y comportarte cómo mi esposa. Debes ponerte en tu lugar. —mencionó provocando que mi cuerpo ardiera de coraje.
—Escucha bien, Nikolay. —dije apuntándolo con uno de mis dedos—. Yo sé muy bien cuál es mi lugar y cómo debo aparentar frente a todos así que no vengas a tratar de insultarme o querer tomar posesión de mí por lo que sucedió ayer. —agregué y de pronto sentía un sabor amargo en mi boca.
—¿Es idea mía o te molest