Al ver la sonrisa de Nyla, Damon y Spencer caminaron hacia ella. Spencer lucía una sonrisa profesional y tomó la iniciativa de saludarla.
—Qué coincidencia, señorita Nyla. ¿Usted también vino a cenar aquí esta noche?
—Sí, había quedado con una amiga. —Nyla asintió cortésmente, dejando que su mirada se detuviera un instante en Damon.
Spencer percibió que el ambiente era algo peculiar e inmediatamente dijo:
—Qué casualidad, de verdad. Señorita Nyla, voy a buscar el coche. ¿Podría pedirle que c