Damon acomodó a Nyla en la cama del hospital. Después de asegurarse de que estaba temporalmente a salvo, una peligrosa furia ardió en sus ojos. Se dio la vuelta y regresó a aquella oscura habitación de hotel.
El hombre que había intentado abusar de Nyla seguía tirado en un rincón. La sangre le corría por la nariz mientras miraba a Damon con terror.
—¿Qué intentabas hacerle? —preguntó Damon con una calma aterradora, avanzando lentamente hacia él.
—Yo... yo no... Fue Zoe quien me lo pidió... —b