POV de NINA
El desorden en el vestíbulo de mi clínica ya no era una crisis psicológica; era una carnicería legal y física. Las pastillas blancas que acababa de tirar al suelo se disolvían lentamente en el charco de sangre que se expandía bajo el cuerpo de Jose. Él seguía de rodillas, con la frente apoyada en el mármol frío, su respiración convirtiéndose en un silbido húmedo y errático que conocía demasiado bien como médica. Estaba entrando en shock hipovolémico.
—¡Nina, por amor de Dios, reacci