POV de NINA
La mañana en la Bretaña nació con una claridad insultante, como si el cielo quisiera disculparse por la furia de la noche anterior. El aire olía a tierra mojada, a sal y a los restos de la leña que aún humeaba en la chimenea. Me desperté con el peso del brazo de José sobre mi cintura, una presión cálida y posesiva que, por primera vez en años, no me hizo querer escapar. Al moverme, sus dedos se cerraron un poco más, un reflejo inconsciente de quien teme perder lo que ha recuperado e