POV de JOSE
Carlos entró sin llamar, un gesto que en su código profesional significaba que el suelo bajo nuestros pies estaba empezando a agrietarse. Su rostro, habitualmente una máscara inexpresiva de eficiencia legal, mostraba una rigidez que me puso de inmediato en alerta.
—Señor Vargas —dijo, cerrando la puerta con doble cerrojo—, tenemos un problema. Un problema que no proviene de la junta directiva ni de la auditoría municipal que intentamos frenar.
Me recliné en mi sillón de cuero, mante