POV de NINA
Los directores habían salido en fila, con la cabeza baja y los maletines apretados contra el pecho, como hombres que acaban de ver a un muerto levantarse de la tumba para dictar sentencia. Garrido ni siquiera se despidió; sus manos temblorosas apenas pudieron recoger sus notas de Bilbao antes de huir hacia el ascensor.
Me levanté de la cabecera de la mesa de ébano sin prisa. Cerré mi portafolios de Zúrich con un chasquido seco que resonó en las paredes de cristal.
Solo entonces me g