POV de NINA
El reloj de péndulo de la biblioteca dio las siete de la mañana con una secuencia de golpes sordos que resonaron en mis sienes como impactos de plomo. En la pantalla de mi terminal seguro, la confirmación de la aduana de Valencia parpadeó en un tono verde oliva: las cuentas congeladas, los dos operarios de Mauricio puestos a disposición judicial por la Guardia Civil y los contenedores de la Rue de la Paix navegando hacia Marsella sin un solo retraso.
Había ejecutado el layout con u