POV de JOSE
Yo estaba confinado en la cama de satén blanco, con la espalda apoyada en tres almohadones que mitigaban la presión sobre mi pulmón derecho. Llevaba el torso descubierto, cruzado de arriba abajo por un nuevo vendaje compresivo que Nina me había fijado a rastras en cuanto pisamos la Moraleja. El goteo de la vía intravenosa, conectado a mi brazo izquierdo, introducía un flujo frío de antibióticos que mantenía la fiebre sorda estabilizada en treinta y siete grados y medio.
Estaba atrap