Capítulo 82: Deseos egoístas.
Aquel vaso de cristal fino, era llenado con un costoso Bourbon de una grandiosa cosecha. Las nubes grises habían cubierto por completo a Palermo, y una lluvia pesada comenzaba. Julio Hancock bebía de aquel licor que le calentaba la garganta, mientras apreciaba los relámpagos que alumbraban el cielo de aquella tarde lluviosa en noviembre.
Aurora Bianco lo había dejado plantado, y se sentía decepcionado al respecto. Sabía que Juliana haría un escándalo al respecto, así que tan solo había decidido