Capítulo 39: La cruel Brunella.
—Necesito ese dinero… — mencionó Brunella Berrycloth fríamente observando desde su balcón el atardecer de la ciudad de Palermo. — Y será mejor que lo arregles Walter. — ordenó la mujer rubia, sujetando sin mucha presión el móvil en su mano.
—Sabes bien que no se puede, desde que cometiste esa estupidez en la ciudad de New York, tu dinero se redujo al mínimo… — dijo el joven esa respuesta del otro lado de la línea.
—Esa solo es una excusa…siempre se puede y lo sabes — insistió la mujer mientras