Capítulo 16: Rencor.
Aquella mañana era diferente. Los sirvientes corrían apresurados terminando de alistar los últimos preparativos. Los pensamientos se fundían con el viento que entraba agradable entre las cortinas de aquella lujosa habitación de Massimo, quien sentía sus emociones pendiendo de un hilo e iban desde la alegría más sincera a la angustia repentina. Las personas iban y venían, quizás, con demasiada prisa, para que todo estuviese mucho más que perfecto, tal y como el amo y señor de aquella casa. Acomo