Nammi despertó lentamente, rodeada por la suave oscuridad de la habitación, el sonido de la lluvia fuera de la ventana la envolvió en una sensación de calma y nostalgia, y se permitió cerrar un momento más los ojos, mientras se acurrucaba en la cama, sintiendo el calor y la comodidad del colchón y las sábanas, y en un momento mientras escuchaba el sonido de la lluvia, Nammi comenzó a recordar su infancia, la casa rodante en la que vivía con su madre, que era de una estructura pequeña y precaria