Aun así, Valentina quiso hacer un último intento. Tomó su teléfono y llamó a la madre de Armando, llorando por ayuda:
—Señora, Armando... Armando me está maltratando...
Su voz entrecortada dejaba espacio para múltiples interpretaciones.
Al escuchar la voz dolida de Valentina, Catalina se enfureció instantáneamente:
—Vale, espera, voy para allá ahora mismo. ¡Este muchacho, maltratándote sin querer darte tu lugar, yo no tengo un hijo tan insensato!
Catalina colgó rápidamente y se apresuró a llegar