La tía Elsie sonrió ampliamente, tenía razón acerca de él. Sólo hará falta alguien como él —había logrado leerla perfectamente sin acercarse a ella. Ella quedó impresionada y eso sólo hará que lo desee más.
"No regateo, sí...", pronunció, admitiendo sus palabras. "Pero estoy lista para hacerlo, si te agrada".
"¿Qué quieres decir con eso?" preguntó, despertado su curiosidad. “¿Por qué cambiarías tus tácticas habituales sólo para complacerme? ¿Qué quieres de mí?"
La sonrisa de tía Elsie s