El sol se filtraba a través del dosel de robles centenarios, proyectando sombras moteadas en el suelo del bosque mientras me observaba frente al espejo.
Mi cabello rojo fuego caía en suaves ondas por mi espalda, y mis penetrantes ojos verdes reflejaban una mezcla de emoción y nerviosismo. Hoy era el día que había estado esperando, pero mi corazón no podía evitar palpitar con anticipación.
—Freya, te ves impresionante —dijo Amber, con sus cálidos ojos color avellana brillando con sinceridad. Se