El peso del silencio en la habitación era más pesado que de costumbre. Vi las cejas de April fruncirse con preocupación mientras estudiaba mi rostro, sus suaves ojos marrones buscaban respuestas.
—Freya, ¿qué pasa? ¿Te hizo algo esa arpía?, yo le daré su merecido. —exlamó con enojo.
Suspiré, la imagen de Aurora con su mirada helada y su sonrisa triunfante aún fresca en mi mente. —Aurora —comencé, sintiendo el aguijón de la traición una vez más—. Ella vino a invitarme a su boda con Caleb.
—¿B