Mundo de ficçãoIniciar sessãoMike no recordaba cuántas veces había consultado el reloj en los últimos veinte minutos.
El segundero parecía arrastrarse con una lentitud deliberada, casi provocadora. Cada avance mínimo marcaba el paso de un tiempo que no terminaba de llegar a donde él necesitaba. El sector de arribos privados del aeropuerto funcionaba con una lógica distinta al resto del mundo: silencio, superficies impecables, movimientos medidos. Todo estaba dise&nt







