Mundo ficciónIniciar sesiónHabían pasado varios días en la casa de Hiroshima y el silencio del bosque empezaba a instalarse en el cuerpo de Paula como una segunda piel.
Las mañanas allí tenían un ritmo lento. Más suave. Como si el tiempo se estirara entre los árboles.
Aquella mañana el sol entraba con delicadeza por los ventanales gigantes que rodeaban la casa. La luz atravesaba las ramas del bosque y caía sobre la mesa del jard&







