Capitulo 14. La Primera Noche
Mike la besó… y luego se separó apenas unos milímetros.
Sus ojos oscuros brillaban bajo la luz tenue de la cabina.
—Te lo dije, Paula —susurró. Su voz vibraba como una advertencia viva—. Yo no compito con Leo.
Le sostuvo el rostro con ambas manos.
Y volvió a besarla.
Esta vez con una intensidad que no dejaba espacio para dudas.
Para retrocesos.
Para arrepentimientos.
La movió con fluidez, colocándola debajo de su cuerpo, atrapándola contra el colchón con su peso sólido y firme. Sus manos tatuad