Ella levantó la vista hacia mí. —¿En serio?
—Absolutamente… en serio. —Le acaricié el rostro con suavidad, sonreí con calidez y repetí—: En serio.
—Gracias por decir eso. He estado aterrada de siquiera mencionarlo.
—No hay razón para tener miedo. Nunca más tendrás que enfrentar nada sola.
Necesitaba escuchar más.
—¿Podemos hacernos una prueba? —pregunté con cautela.
—No estoy segura de estar lista aún. No quiero hacerlo demasiado pronto—existe la posibilidad de que dé un resultado falso. Espera