Me acurruqué más cerca de ella.
—Quiero que estés allí conmigo.
—Necesitas tiempo con tu hija. Y ambos sabemos que a Lena no le caigo bien.
—Significa mucho para mí. Sé que tienes tus dudas, pero quiero que veas que aún podemos hacer que esto funcione, a pesar de todo lo que ha cambiado.
—Christian…
—¿Por favor? —pregunté suavemente.
Sonaba resignada.
—Está bien.
Aunque oí la derrota en su voz, no me importó. Era lo bastante egoísta como para aceptar lo que pudiera conseguir.
—Gracias. Te prome