LENA
AL DÍA SIGUIENTE EN EL TRABAJO, empezaron las entregas… y no pararon. Ramilletes de rosas en una oleada de colores: rojas, rosadas, amarillas. Cada hora, sin falta, otra docena llegaba a mi escritorio. Al principio no entendía por qué Christian lo hacía. Pero con el tiempo, lo comprendí. Era por la historia que le había contado sobre mi padre y la ceremonia de las rosas. Ese recuerdo que había enterrado. Una tarjeta se había soltado del primer ramo—una que no noté hasta más tarde. El mensa