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Dos horas después y salgo de la habitación para asegurarme de que mis padres se hayan ido, mientras que Leo se queda con su nana viendo lo que se podrá llevar en la maleta.
Entre esas dos horas ambos nos quedamos en la cama, nos levantamos directo a bañarnos. Aaaahhh, juro por lo más preciado que me siento como una chiquilla adolescente.
Bajo las escaleras y con la emoción que llevo dentro de mi ser voy balbuceando la música de Anita, esa que me tiene perdida, encantada de la sensualidad y