Por un momento mi corazón brinco de la alegria al escuchar mi nombre salir de sus labios.
─ Es bueno verte. ─me atrevi a hablar─. ¿Como has estado?
ella alzo sus hombros por un segundo:─ Bien, ahora que veo a mis pequeños mucho mejor.
Y fue de esa manera tan rapida que corto su mirada de la mía. Ella tomo de las manos a los pequeños adentrandolos a la casa. Nosotros por nuestra parte permanecimos parados en la puerta sin decir ni una sola palabra.
─ ¿Se quedaran ahí acaso? ─nos preguntó.
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