Al día siguiente, al no tener clases, me he quedado acostada en la cama un rato más junto con Derek, que tampoco tiene que ir a la oficina. No puedo dejar de verlo mientras duerme, se ve tan tranquilo y relajado, que parece otra persona, he pasado algunos mechones de su cabello hacia atrás para que no le estorben.
—Creí que seguirías durmiendo, teniendo en cuenta que te estuviste quejando toda la semana por tener que ir a entregar tus proyectos desde muy temprano.
—Sí, pero... hace frío y eso n