Capítulo926
—Está bien.

A orillas del río, los rescatistas observaron a las dos niñas que permanecían juntas sin moverse, incluso sin comer ni beber, así que les ofrecieron sus propias cajas de comida.

Paula agradeció y aceptó, pero Selene seguía de pie sin reaccionar.

El rescatista le aconsejó:

—Señorita Villalobos, come algo. Llevas mucho tiempo aquí parada, y así no podrás mantener tu energía.

Selene movió los ojos y con voz ronca preguntó:

—¿Hay alguna noticia?

El rescatista suspiró.

—Todavía no.

Sel
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