Nicolás y Leo intercambiaron miradas. Ninguno de los dos pudo pensar en una razón por la que todavía estaban jugando en la computadora a altas horas de la noche.
Por otro lado, Liliana se quejó,
—Tío Kerri, en realidad no es que Liliana no quiera dormir, ¡sino que los chicos hacen demasiado ruido con las computadoras!
Kerri asintió comprensivamente,
—Seguro que el teclado hace ruido. Por cierto, mañana es sábado. ¿Qué les parece si salimos a divertirnos?
—¡No, gracias!— ¡Los tres niños rechaza