Capítulo625
El patio estaba lleno de basura y algunas cosas sucias y repugnantes, y apenas bajar del auto se podía oler un hedor nauseabundo.

Ximena se tapó la nariz y miró hacia la ventana de piso a techo destrozada y los guardias de seguridad con heridas en sus rostros parados en la puerta.

Se acercó a los guardias y les dijo:

—Esta noche, vayan a casa, descansen bien y tomen una ducha. Han trabajado duro en este tiempo.

Uno de los guardias respondió:

—Señorita Pérez, ya hemos contactado al personal de
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