Isabel dejó caer la jarra de agua con enojo.
—¡No es verdad! ¡Creo que la directora Pérez no es ese tipo de persona!
—¿De qué sirve que creas?— El empleado masculino se quejó. —¿La creencia te alimentará? ¡Tú, como secretaria, no sabes nada sobre las dificultades en nuestro departamento de atención al cliente! ¡La directora Pérez recibe críticas y nos llaman lacayos de Reinovilla! ¡Y nosotros tenemos que responderles con amabilidad! ¿Sabes algo de eso?
Isabel lo miró fijamente y le gritó en voz