Teresa tenía una expresión preocupada en el rostro.
—Sí, Andrés nos lo dijo, pero Xime no está al tanto de esto.
Jaime no tenía una buena expresión hacia Alejandro.
Su rostro mostraba un claro disgusto.
—Señor Méndez, dado que tiene asuntos urgentes en Reinovilla, sería mejor que se fuera. Ya somos suficientes cuidando a Xime aquí.
Alejandro lo miró.
—No me iré. No hasta que Ximena despierte.
—¿Qué utilidad tiene que se quede, señor Méndez?— Jaime habló con ira. —¡Xime quizás ni siquiera quie